Alguien sabe dónde está la secretaria de Salud del Estado, Alejandra Aguirre Crespo, ya que los habitantes de la capital, Chetumal, se acuerdan de ella cuando la noche comienza a caer y los mosquitos sales alimentarse.
Algo que debiera ser tan sencillo, debido a que es un presupuesto asignado año con año, donde el combustible y los químicos para que los vehículos salgan a fumigar, no se esta dando, todo parece indicar que Aguirre Crespo y su banda de ladrones de la SESA, están aplicando el año de Hidalgo, que chingue su m@dre el que deje algo.
La funcionaria es una de las que está en el ojo del huracán con la pandemia, asignación de contratos, desvío de recursos, adquisición de material para hospitales que nunca fueron comprados, facturas sin sustento son muchas de las situaciones con las que tendrán que rendir cuentas.
Aguirre Crespo y Elvia Aguillón Moreno se han llenado las manos del presupuesto del Estado, la pandemia les cayó como anillo al dedo, gastar recursos y después ver como justificarlos y justificar lo que no se gastó, fueron las temáticas de todos los días.
Desapareció Alejandra, muy valiente al inicio de la pandemia, recuerdo esa reunión cuando todo el “Gobierno del Cambio” minimizaba la magnitud de lo que iban enfrentar, el viejo continente estaba en jaque, con fronteras cerradas y confinamiento a la población, y aquí se decían preparados.
Las primeras semanas y meses mientras el bicho (virus) se expandía, daba la cara e informaba a la ciudadanía, pero cuando se les fue de control, solo era posible encontrarlas bajo las piedras.
Hoy la ciudadanía esta molesta, los moscos se hacen presente en las diversas colonias capitalinas y los que brillan por su ausencia con los del área de vectores de la SESA, quienes manifiestan que no hay presupuesto para trabajar, que prácticamente, los funcionarios están llevándose hasta la basura.






















