Efecto Mariposa
Aunque la oración, “Defenderé el peso como un perro” fue una frase célebre del ex Presidente; José López Portillo, podría acuñarse como anillo al dedo a Andrés Manuel López Obrador; ya que como aquel 5 de febrero de 1982 cuando fueron pronunciadas estas célebres palabras, las variables macroeconómicas advierten claramente que ya entramos en la peor recesión económica de los últimos 100 años; crisis derivada de una política fiscal equivocada; que impide enfrentar la emergencia sanitaria por el Covid-19, así como el dispendio de los recursos en un exorbitante gasto social y los proyectos “faraónicos«: Tren Maya, Santa Lucía y Dos Bocas, evitando otorgar estímulos fiscales; que eviten el cierre masivo de empresas.
El manejo irresponsable de la pandemia por Covid-19, al final del año estaría resultando en un total de 70 mil muertos, lo que sin lugar a dudas exhibirá a México como un país de alto riesgo para las inversiones, sumada a la nula aplicación de una política fiscal que favorece la permanencia y recuperación de las empresas, pues la política monetaria se ha centrado en la austeridad del gasto público, mediante el despido de trabajadores, la baja de salarios de la burocracia federal y la reducción del gasto en inversión pública; cuando lo que requiere el país para favorecer la permanencia de las empresas, es una política fiscal expansiva, es decir aumentar el gasto público y reducir la recaudación fiscal.
A pesar de las lisonjeras promesas de Obrador, de aumentar los beneficiarios de: becas, sembrando vida y pensión de adultos mayores, gran parte de la población perteneciente a la clase trabajadora que han perdido sus empleos por el cierre de las empresas donde laboran, comienzan a sentir los estragos del hambre, lo que demuestra claramente lo errado de su política fiscal.
El Presidente observa indolente el cierre masivo de empresas, el incremento del desempleo y el aumento de riesgo de inversión del país mientras dilapida el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios de $300,000 millones de pesos del Banco de México, repartiéndose a las masas que conforman su clientela electoral a través de la dádiva mediante sus programas sociales.
La recesión económica llegó para quedarse y el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se negó a tomar medidas fiscales adecuadas; así como aquellas medidas tendientes a la baja de intereses que garanticen el circulante y subsidios para mantener los empleos, negándose también a tomar medidas para enfrentar la emergencia sanitaria por el Covid-19, optando por mantener sus programas anteriores a la crisis, que están llevando al país a la quiebra.



