Presencia indígena: raíces mayas desde la cueva oculta del tigre.
Corría los primeros minutos, segundos y horas de este mes canicular de inmenso calor tropical, sin tanta novedad que me diera preocupación, sin embargo también sabía que el contagio masivo del Covid-19, merodeaba la ciudad, como bicho maligno e infernal en busca de inyectar su veneno letal a cuánto Carrilloportense,se le cruzará en su camino destructor.
Como dicen aquí en mi pueblo » me tocó la de malas, sin temerla y ni deberla «, de repente me empezó una gripe, tos seca, fiebre y malestar en términos generales sentir dolencias , al darme cuenta de éstos síntomas, estaba seguro de que existía el alto riesgo de haberme contagiado y estaba preparado para ello, en virtud de que en reiteradas ocasiones me había sometido a varios tratamientos médicos, que tendían a fortalecer el funcionamiento de todos mis órganos, pero a pesar de éstas circunstancia sabía que no era garantía de inmunidad y mucho menos que no se me agravará la enfermedad.
Ante ésta realidad, mis hermanas, mis hij@s mi esposa y mis sobrin@s, acordaron que se me hiciera la prueba e inmediatamente me trasladaron al hospital, era el paso a seguir sin demora alguna para despejar dudas, no obstante después del análisis quedó de manifiesto que tenía Covid y cómo son las cosas entendía perfectamente que estaba en una situación bastante complicada y que no me quedaba de otra que luchar, –ahora si, en una de las más difíciles– por mi vida.
Ya conociendo el diagnóstico, me dispuse a encarar este mal demoníaco de este siglo, con responsabilidad y con estricto apego a las medidas sanitarias, a las leyes de Dios, a la utilización de las medicinas tradicionales y por supuesto siempre teniendo a Cristo Jesús, como mi protector y sanador, a quién le entregue el control de mi existencia y que dispusiera de mí de acuerdo a sus propósitos.
En este contexto, sabía que no le debería de darle margen a este «bicho», de que minará mi conciencia, mi espíritu, mi cuerpo, mi voluntad y menos de que avanzará más poniendo en riesgo mi existencia, así que con la ayuda de Dios y con toda esta amalgama de condiciones citadas anteriormente, siempre mantuve en lo más alto el deseo y la seguridad de mi existencia como ser humano, luego entonces jamás sentí debilidad y no tenía porque sentirlo, toda vez que estaba preparado en todos los renglones, porque tenía a mi lado la mano misericordiosa de dios, las atenciones oportunas y mi voluntad férrea de salir victorioso.
Antes de avanzar quiero dejar bien claro, que las vacunas son de gran ayuda para evitar más pérdidas humanas y de alguna manera aguantar este contagió que día a día va en aumento ; que hay que encararla sin miedo y sin bajar la guardia en ningún momento ; acatarse a todas las medidas sanitarias, pero sobre todo buscar la fortaleza espiritual en Dios, que finalmente es él que determina nuestra existencia y en mí caso la relación con él se fortaleció aún más, toda vez que que nunca me dejó sólo y me demostró que soy merecedor de su inmensa bondad.
En ésta experiencia amarga, sólo puedo decir que dios existe y que la sangre de Cristo tiene mucho poder y sin su manto protector las cosas hubieran sido muy difíciles y diferentes para mí.
He aprendido y para mí es una lección de vida, que me obliga y me orienta ha redefinir el rumbo de mis acciones, actitudes, sentimientos y pensamientos, así mismo también concibo que dios me dio las armas suficientes para poder derrotar el demonio disfrazado de pandemia.
Así las cosas y cumpliendo estrictamente con los protocolos, hoy me hicieron la prueba del test rápido de antígeno de SARS – CoV-2 y di negativo, gracias a Dios, mi recuperación hasta el momento a sido un éxito sin tantos problemas y sin grandes secuelas dañinas que me perjudiquen posteriormente.
¿ Y si no siento y no percibo secuelas físicas y ni materiales? entonces he de testimoniar que las únicas secuelas fueron espirituales, porque aprendí a estar más cerca del divino creador del universo, de valorar la vida, de escuchar y dialogar con el espíritu santo, de un inmenso amor por mis hij@s, de una hermandad con todo el mundo pero específicamente con mis hermanos en Cristo Jesús, de tal modo que de todo hay en la viña del Señor y en este caso el Coronavirus me sirvió para afianzar y afirmar que DIOS VIVE Y VIVE ENTRE NOSOTROS.
En este marco agradezco sinceramente a mi hermana Susana y a mi sobrinita Nubia que jamás dieron ningún pasó para atrás para atenerme puntualmente, a mi doctores de cabecera mis hij@s : Lolha Amazonas Yam Puc y Laird Darén López Mejía, a mi esposa Alejandra Puc Cajum , a mis hij@s : Sandy Sarahi, Perla Duvaira, Gustavo Alejandro, Jesús Alfaro a mi yerno Russell y a mi sobrino Armando Baeza Puc que jamás me dejaron sólo.
De igual manera, también extiendo un agradecimiento a mis compadres y amigos de toda la vida Ponciano Genaro Martín Esquivel y Maximiliano Perera, a mis entrañables compañeros Daniel Perera, Joaquín Arzapalo, Paoly Perera Maldonado, Victoria Santos Jiménez, Jesús Aguilar y Pedro Sala, Elíseo Bahena etc. que estuvieron pendientes de mi salud.
A mis hermanos en Cristo de las diferentes iglesias, les recuerdo que juntos vencimos esté «mal» a través de sus oraciones y demostramos que el poder de Cristo es inmenso e indestructible.
A mis cuates del café :Freddy, Renan, Juan, Julio, Hugo,Manuel ; en fin a tod@s los estuvieron conmigo en está travesía difícil, pero que he superado con creces gracias a : CRISTO JESÚS, quién con su intervención dio pie, a que que mis médicos activarán los mecanismos necesarios y adecuados en cada momento que lo requería.
Este testimonio personal, fue una circunstancia vivida en carne propia y por lo tanto no pretendo quedar bien y ni mal con nadie, sólo hago énfasis en rendirle tributo a Dios, que me ha dado la oportunidad de salir adelante y encontrar en él reposo durante ésta enfermedad mortal y que con su bendición y misericordia logré vencer.
YUUM B’OOTIK SUKUNES.
Alfaro Yam Canul, escribiente indígena Maya Cruzo’ob, descendiente directo del combatiente de la guerra social maya teniente Ladislao Yam y defensor de las tradiciones, usos y costumbres de la Ciudad Sagrada de Noh Cah Santa Cruz Balam Nah Kampocolché.





















