Por Mario Castillo
Chetumal.-Convertido en un ente sin pies ni cabeza donde el amiguismo, el tráfico de influencias, y la corrupción afloran por cada uno de sus pasillos y direcciones, el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Quintana Roo está reprobado en materia de transparencia ante el nulo interés de su titular, Candy Raygoza Alcocer, de hacer pública la información oficial.
En el portal de Transparencia, en lo que respecta al apartado VIII de Remuneraciones donde se aloja el Tabulador de Sueldos, las páginas están incompletas dado que en ellas –al día de hoy 22 de febrero de 2018 a las 12:33 horas- ni siquiera aparece el nombre de la actual Directora General de dicho Instituto, ni mucho menos cual es la “remuneración” que recibe por “figurar” como tal.
En el portal oficial, tampoco aparecen –por ejemplo- los nombres, sueldos y compensaciones de su séquito de seguidores como su director jurídico, Eric Miravete Granja; su secretario particular, Jorge Espinosa Angulo; sus tres secretarias que cobran sueldazos de lujo; y su amigo Pedro Julio Balado Esquiliano, a quien los empleados señalan como su última adquisición tras haberlo rescatado de su exilio del Congreso del Estado, a fin de sumarlo a la nómina del IEEA con un sueldo que oscila en los 7 mil pesos quincenales.
Como puede apreciarse en las capturas de pantalla que un servidor pudo obtener al ingresar través de la aplicación móvil, la última actualización del portal es del 2016-11-01 (1° de noviembre de 2016), cuando todavía fungía como titular Rafael Quintanar.
Incluso los formatos que se aprecian llevan impreso el logotipo y lema de la pasada administración estatal (Resultados con Beneficio para Todos), con datos que hablan de la falta de compromiso con la transparencia por parte de Candy Raygoza y compañía.
No obstante y para constatar que no existiera confusión alguna, a través de una computadora de escritorio logramos acceder a la base de datos, encontrando un Tabulador de Sueldos con fecha de actualización 15/02/2017.
Claro está que Candy llega a la titularidad del IEEA en julio de 2017; pero a siete meses de su estancia no sólo ha puesto de cabeza al Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Quintana Roo con el terrorismo laboral que hoy siembra incertidumbre entre los empleados de dicho organismo, sino que no se ha preocupado por cumplir el mandato del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales de Quintana Roo.
Pues el IDAIQROO marcó como fecha límite hasta mayo de 2017 para que los Sujetos Obligados suban toda su información a los respectivos portales de acuerdo al principio de Transparencia, e incluso otorgó una especie de prórroga hasta el mes de diciembre pasado, al permitir que las denuncias no estuvieran sujetas a vinculación.
Hoy, a más siete meses de su llegada al IEEA Quintana Roo, queda claro que Candy Raygoza Alcocer no pierde el tiempo en asuntos de transparencia. Desde luego, conviene más a sus intereses que todo se maneje bajo el agua, y que los sueldos y compensaciones de ella y sus “colaboradores cercanos” permanezcan bajo total oscurantismo.




















