Gabriel Aarón Macías Zapata
1898 no sólo fue el año en que Othón P. Blanco comenzó a poblar un lugar casi deshabitado, conocido como Payo Obispo, hoy Chetumal; sino que además marcó el inicio de un elemento que hasta la actualidad se niega a desaparecer, como es el comercio libre de gravámenes. Tanto así que esta actividad se ha constituido en un factor que le ha otorgado cierta identidad al sur de Quintana Roo, específicamente la frontera con Belice.
Ahora que este cinco de mayo Chetumal celebra el 126 aniversario de su fundación, es necesario recordar que, además de la guerra de castas, otro factor que contribuyó al establecimiento de la población fue el intenso intercambio de maderas y de armas entre los ingleses y los mayas rebeldes de Chan Santa Cruz. Este tráfico había permitido a los indígenas prolongar la sublevación al obtener armamento a cambio de la renta del bosque que ocupaban a los ingleses.
Es por ello que, también en el año de 1898, Othón P. Blanco estableció la aduana de Chetumal en la desembocadura del Río Hondo en la Bahía de Chetumal, sitio obligado para el paso de embarcaciones que traficaban la madera en los alrededores. El objetivo era impedir el contrabando de los productos forestales y de armas.
En ese instante quedaba definida la estrategia comercial para vencer a los mayas: obstaculizar el libre comercio que contribuía a la prolongación del conflicto, mientras que, para los habitantes afines al gobierno mexicano, se les permitiría la libre importación con el objetivo de impulsar la colonización en aquella lejana región apartada del abasto nacional de mercancías.
Ese mismo año de 1898, el empresario Manuel Sierra Méndez, quién había sido beneficiado con una concesión forestal para ocupar el bosque controlado por los mayas, gestionó ante el gobierno federal la libre importación de alimentos y herramientas para sus trabajadores. Esta medida revelaba el carácter estratégico que tenía el flujo de mercancías adquiridas bajo un régimen arancelario preferencial. Sin ningún retraso y a poco más de dos meses de existir oficialmente Payo Obispo, el 13 de julio de 1898 el secretario de Hacienda, José Ives Limantour, aprobó por dos años la libre importación de mercancías en la Costa Oriental. La medida fue aprovechada para introducir arroz, azúcar, café, carne salada, frijol, harina y maíz.
La estrategia de impedir el contrabando entre ingleses y mayas vio resultados cuando en 1901 el ejército mexicano logró vencer a los mayas en Bacalar y Chan Santa Cruz. Debilitados por falta de pertrechos militares, los indígenas casi no ofrecieron resistencia. En contraste, al momento que vencía el plazo de la franquicia otorgada a Sierra Méndez, en ese mismo año se renovó el permiso para la libre importación en beneficio de los habitantes establecidos y para impulsar el arribo de nuevos pobladores. Con esto, el carácter estratégico del libre comercio ahora se concentraba en consolidar la victoria y, a la vez, en procurar el sostenimiento y crecimiento de los incipientes asentamientos.
En 1902 la franquicia libre volvió a tener un papel fundamental para la creación del Territorio Federal de Quintana Roo. Con anticipación y a sabiendas que se proyectaba la erección del Territorio Federal, se reunieron funcionarios del más alto nivel como el director general de las aduanas, José Arrangoiz, el subsecretario de Hacienda, Roberto Núñez y José María de la Vega, encargado de la pacificación de los mayas. Al respecto, Limantour consideró que la nueva franquicia debía tener vigencia dentro de los límites del proyectado Territorio Federal.
El 14 de mayo de 1902 fue aprobado el decreto que concedía la libre importación de alimentos y diversas herramientas, entre otras mercancías. Se especificó que el beneficio contemplaría solo el espacio comprendido por las aduanas de la Costa Oriental. En aquella época existían dos aduanas; la de la Bahía de la Ascensión que comenzaba en el norte a partir del arco meridiano 87° 32´ (longitud oeste de Greenwich) hasta llegar por el sur a Punta Kuché. Éste último punto marcaba el limite septentrional de la aduana de Chetumal para rematar en la línea divisoria entre los Estados de Tabasco y Campeche en la frontera con Guatemala. Esto significaba que la superficie otorgada al Territorio Federal de Quintana Roo, se adaptó a la superficie que correspondía a las aduanas de la costa oriental. A su vez, es de hacer notar, que el régimen de franquicia libre también influyó en el trazo del espacio concedido al nuevo Territorio Federal.
Recordar en esta fecha conmemorativa la influencia que tuvo el libre comercio no solo en Payo Obispo sino en el resto de Quintana Roo, viene al caso porque luego de que el régimen de zona libre desapareció en 1994, hace pocos días se dio a conocer que el presidente López Obrador firmó un decreto que establece a Chetumal como zona libre. Los beneficios fiscales anunciados alcanzarán a los locatarios del complejo comercial denominado Tianguis del Bienestar. Aunque es muy temprano para adelantar opiniones sobre los posibles efectos económicos y regionales que tendrá esta medida, lo cierto es que esta actividad nos ha conducido a recordar los orígenes comerciales de aquella incipiente población llamada Payo Obispo. De seguro, también nos hará refrescar la memoria para revitalizar aquella identidad aletargada de Chetumal, reconocida como la capital regional del comercio de importación.






















