El presidente municipal de Bacalar, José Alfredo Contreras Méndez, alias Chepe, ha encontrado una nueva forma de perpetuar su influencia: convertir en homenaje oficial la memoria de su esposa fallecida. El Ayuntamiento anunció la creación de la medalla “Rosina Castillo”, que se entregará en marzo como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
El argumento oficial, respaldado por el regidor Manuel de Jesús Ciau, es que la presea reconocerá a mujeres que han contribuido a la transformación del municipio.
Pero, en lugar de honrar a figuras con una trayectoria indiscutible en la lucha social o el servicio público, se eligió el nombre de la esposa del alcalde, cuyo único cargo fue la presidencia del DIF de Bacalar de 2013 a 2016, durante el primer gobierno de Chepe.
Rosina Castillo falleció en un accidente automovilístico en 2021, mientras Chepe estaba en campaña para recuperar la presidencia municipal.
Ahora, en su segundo mandato consecutivo tras ser reelecto en 2024, impone su duelo personal a toda la ciudadanía.
El Ayuntamiento intenta vender la medalla como un reconocimiento sin “tintes políticos”, pero los hechos dicen lo contrario. No hay justificación clara para que el nombre de la esposa del alcalde quede institucionalizado en un galardón municipal.
¿Acaso Bacalar no tiene mujeres con méritos propios, sin vínculos con el poder, que realmente representen la lucha y el esfuerzo colectivo?
Este es otro capítulo en la historia de cacicazgos disfrazados de gobierno. Chepe no solo gobierna Bacalar, ahora quiere que su nombre –y el de su familia– queden grabados en la historia del municipio, aunque sea a la fuerza.






















