Chetumal.-Las mañas del priísmo persiguen a Antonio González, actual representante de los volqueteros de Chetumal del sindicato Caja Roja, por su cercanía con Félix González Canto, lo dejaron marcado para siempre, en tiempos políticos busca llamar la atención como en su momento hacían los lideres del PRI cuando buscaban espacios en su partido.

Lástima, iba por buen camino pero empezó a cometer errores que ahora le pesan y busca echar las culpas, como se hacía en los tiempos del PRI.
El primero de sus errores fue confiar en la administración municipal de Otoniel Segovia que lo chamaqueó y lo agarró de bajada para que trabaje gratis, es obvio que para la pasada administración era fácil heredar todas las deudas a quien viniera.
Y así fue, Otoniel Segovia dejó la deuda de los volqueteros en manos de la nueva administración y que vean cómo pagarle a los volqueteros que ahora pasan la factura directamente al nuevo Ayuntamiento que ante la carencia de dinero, pues se tomará su tiempo pero no de la forma inmediata que ahora exige Antonio González.
Lejos de aprender de ese error, el ex priísta, habilitado como petista, en medio de la emoción, aceptó un cargo en la nueva administración, intentó estar entre dos mundos que tienen muy marcada sus fronteras porque el cargo público y el mundo empresarial, jamás podrán llevarse al mismo tiempo, porque tarde que temprano, habrá conflicto de intereses.
Antonio González debió rechazar el cargo de Transporte Municipal que tuvo en sus manos efímeramente porque estaba enfrentado con la representación de sus agremiados a quienes su nuevo patrón, el Ayuntamiento, les debía una lana.
Más tardó en sentarse en la silla de transporte municipal cuando una infortunada tarde, pasando por Congreso del Estado, el joven volquetero se bajó a una manifestación de moto repartidores, con gorra del PT en horas de trabajo, olvidó que era funcionario municipal en horas laborales y ahí cometió otro de sus errores.
Ahora viene otro error en camino, anda pidiendo que se manifiesten contra el Ayuntamiento sin darse cuenta (a lo mejor no) de los tiempos políticos donde puede ser usado como un desechable, que arme la grilla, que salga a dar la cara, que la oposición al Ayuntamiento aproveché a echar tierra y al único que etiqueten por próximas administraciones, sea al ya ex priísta, ahora del PT y con estas actitudes, quién sabe dónde le abran las puertas.
Es una pena que los jóvenes se pierdan así, le gana el hígado, las emociones, y eso lo ciega, lo pone de a pechito para que otros opositores lo usen, salga expuesto y quede como el revoltoso para todo lo que viene.





















