A 4 años del inicio del período de Carlos Joaquín como Gobernador de Quintana Roo en su mal llamado “Gobierno del Cambio”, los quintanarroenses siguen esperando aquel cambio que el actual mandatario prometió en campaña, sobre todo por la utópica promesa de borrar la desigualdad entre el norte y el sur del Estado.
Y es que Carlos Joaquín ha hecho todo lo contrario, olvidando a los quintanarroenses de la zona sur que le dieron el voto de confianza y que lo hicieron gobernador, pues como nunca antes durante las elecciones del 2016 la votación fue histórica, sin embargo el actual gobernador olvidó la promesa que hizo con la gente de la ribera del río Hondo, de Bacalar, de Othón P. Blanco y de la zona Maya de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos.

Carlos Joaquín entregó el estado a los foráneos, al grupo de Juan de la Luz y sus socios, quienes han sangrado al erario público, sin que el gobernador pueda evitarlo ya que la carencia de un liderazgo por parte del mandatario ha sido evidente al no hacer los cambios de gabinete adecuados y, en contraste, ha impulsado a secretarios oscuros como Alberto Capella Ibarra, quien será recordado como el peor secretario de Seguridad Pública en Quintana Roo.
Sin embargo, inicia la recta final del “Gobierno del cambio” el cual lo único que tuvo de cambio fue los nuevos “ricos” como sucede en cada administración estatal, el cambio de bolsillos que se enriquecieron a costillas del erario público, bajo la falta de liderazgo de un mandatario que en su momento descalificó el “quintanarroísmo” y que, evidentemente, la falta de amor por este estado lo hizo entregar la administración pública a todos, menos a los quintanarroenses.





















