El Comité Estatal de Sanidad Vegetal promueve el uso de Trichogramma atopovirilia, un insecto diminuto que combate las plagas desde sus huevos y ofrece una alternativa para reducir el uso de insecticidas químicos en las milpas.
Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo.— Una avispa de menos de un milímetro podría convertirse en una importante aliada de los productores de maíz de Quintana Roo. Se trata de Trichogramma atopovirilia, un insecto parasitoide utilizado en el control biológico de plagas que afectan los cultivos y provocan pérdidas económicas en el campo.
El Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Quintana Roo impulsa la liberación de estas microavispas como parte de una estrategia agroecológica destinada a proteger las siembras, disminuir la dependencia de insecticidas químicos y favorecer prácticas agrícolas más sustentables.
La técnica está dirigida principalmente al control preventivo de insectos como el gusano cogollero, el gusano elotero y determinadas especies de barrenadores del tallo, cuyas larvas pueden causar daños importantes en las plantas de maíz.
Una avispa que elimina la plaga antes de que nazca
A diferencia de los insecticidas convencionales, que generalmente actúan sobre los insectos después de su aparición, Trichogramma atopovirilia interviene desde la etapa de huevo.
La hembra localiza los huevos depositados por las polillas sobre las hojas del maíz e introduce sus propios huevos en su interior.
Posteriormente, las larvas de la microavispa se desarrollan dentro de los huevos parasitados, impidiendo que nazcan las orugas responsables de dañar el cultivo.
Este mecanismo permite reducir la población de determinadas plagas antes de que sus larvas comiencen a alimentarse de las hojas, los cogollos o las estructuras reproductivas de la planta.
El momento de liberación es fundamental
La efectividad de este método depende de la oportunidad con la que se realicen las liberaciones.
Los especialistas recomiendan programarlas a partir del monitoreo de las primeras oviposiciones de las plagas, especialmente durante las etapas iniciales del desarrollo del maíz.
Si la liberación ocurre cuando las orugas ya han emergido y comenzado a causar daños, la microavispa no puede actuar sobre ellas, porque su mecanismo de control se concentra en los huevos.
Por ello, la vigilancia permanente de los cultivos resulta indispensable para determinar cuándo y dónde utilizar estos organismos benéficos.
Una alternativa para las milpas de Quintana Roo
La implementación de este tipo de control biológico adquiere relevancia en las comunidades rurales del centro y sur de Quintana Roo, donde numerosos productores mantienen sistemas tradicionales de milpa y dependen de las lluvias para sus cosechas.
La producción de maíz enfrenta dificultades relacionadas con los costos de los insumos, las condiciones del suelo, la variabilidad climática y la presencia de insectos que afectan el rendimiento.
En este contexto, el uso de parasitoides representa una alternativa para complementar las medidas de manejo integrado de plagas y reducir, cuando las condiciones lo permitan, la aplicación de insecticidas de amplio espectro.
Además, un menor uso de estos productos puede contribuir a proteger otros insectos benéficos y disminuir los riesgos ambientales asociados con las aplicaciones químicas.
El desafío será llevar la tecnología a más productores
Aunque el control biológico ofrece ventajas ambientales y productivas, su aplicación requiere capacitación, monitoreo y disponibilidad oportuna de los organismos.
La efectividad de Trichogramma atopovirilia puede variar según las especies de plagas presentes, las condiciones ambientales y el manejo de cada parcela.
Por ello, además de promover la liberación de microavispas, será necesario dar seguimiento a los resultados obtenidos en las milpas, particularmente en la reducción de daños y la protección de las cosechas.
El reto para Quintana Roo será convertir esta herramienta biológica en una alternativa accesible y eficaz para los campesinos, con resultados medibles que permitan proteger la producción de maíz sin incrementar innecesariamente los costos del cultivo.



