Por El Punto Sobre la i
TULUM, Quintana Roo.— En el organigrama del Ayuntamiento de Tulum, Agustín Armando Lara Souza aparece con un cargo que podría parecer discreto: Secretario Privado del presidente municipal Diego Castañón Trejo. Así lo confirma actualmente el directorio oficial del gobierno municipal.
Pero “Tacón”, como es conocido desde hace años en la política quintanarroense, está lejos de ser un recién llegado a los pasillos del poder.
Su nombre arrastra una trayectoria que se remonta al gobierno de Roberto Borge Angulo y que hoy vuelve a cobrar relevancia por una pregunta que el Ayuntamiento de Tulum tendría que responder con claridad: ¿qué tanta influencia tiene realmente Lara Souza dentro de la administración de Diego Castañón?
La pregunta no surge solamente de comentarios políticos o versiones de pasillo. En abril de 2026 una investigación sustentada en documentos oficiales reveló que durante 2024 y 2025 el Ayuntamiento de Tulum asignó siete contratos de obra pública por 24 millones 551 mil 722 pesos a la esposa y al entorno familiar directo de Lara Souza.
$24.5 millones alrededor de la familia de “Tacón”
De acuerdo con esa investigación, Yosenlai Alpuche Campos, identificada como esposa de Agustín Lara Souza, obtuvo tres contratos por aproximadamente 9.1 millones de pesos.
Otros cuatro contratos, por aproximadamente 15.3 millones de pesos, fueron asignados a ALNO Construcciones, empresa atribuida en la investigación a Efraín Alpuche Marrufo, padre de Yosenlai y suegro de Lara Souza.
Hay otro elemento que incrementa el interés público: cuatro de esos contratos involucraron recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN), dinero federal destinado principalmente a infraestructura social básica y al combate del rezago.
El dato por sí mismo no demuestra que Lara Souza haya intervenido en las adjudicaciones. Eso tendría que acreditarse revisando los expedientes completos de contratación, los comités que participaron y las actuaciones de cada funcionario.
Pero tampoco puede reducirse a una simple coincidencia: mientras Lara Souza forma parte del círculo inmediato del presidente municipal, su esposa y una empresa vinculada con su suegro recibieron millones de pesos en obra pública del mismo gobierno en el que él trabaja.
De Borge a Castañón
La historia política de “Tacón” tampoco comenzó en Tulum.
Fuentes periodísticas lo ubican durante la administración de Roberto Borge como director de Recursos Materiales, aunque otras publicaciones de la época lo identifican en Servicios Generales. Una columna de El Universal de noviembre de 2017 lo describió como exdirector de Recursos Materiales y retomó versiones periodísticas según las cuales Lara Souza y otro exfuncionario se encargaban de cubrir gastos de Borge y su familia.
Su nombre también apareció en la información difundida alrededor del aseguramiento de cajas de seguridad realizado durante investigaciones federales en Cancún en 2017. Sin embargo, las publicaciones de entonces hicieron una precisión indispensable: que una persona apareciera entre los propietarios o relacionados con las cajas no significaba que estuviera automáticamente imputada en la investigación.
Otros medios han publicado que habría existido una orden de aprehensión contra Lara Souza relacionada con investigaciones del periodo Borge. Hasta ahora, El Punto Sobre la i no cuenta con la resolución judicial primaria que permita establecer el número de causa, delitos atribuidos, vigencia de aquella orden y desenlace del procedimiento, por lo que ese antecedente no debe presentarse como una condena.
Lo que sí está documentado es algo políticamente significativo: el hombre que ocupó posiciones administrativas durante el borgismo terminó instalado años después en el primer círculo del gobierno municipal de Tulum.
Mario Villanueva también señaló a “Tacón”
En octubre de 2023 ocurrió otro episodio.
El exgobernador Mario Villanueva Madrid acusó públicamente a Lara Souza de haberlo contactado después de críticas realizadas contra la administración municipal y afirmó que le planteó realizar una propuesta económica para dejar de cuestionar al gobierno.
Se trató de una acusación pública de Villanueva, no de una determinación judicial contra Lara Souza. Diversos medios locales documentaron entonces el señalamiento.
El episodio resulta relevante porque coloca a “Tacón” desempeñando, según la versión del exgobernador, una función política que aparentemente iría más allá de administrar la agenda privada del alcalde.
¿Secretario privado o operador político?
Ese es precisamente el punto que merece escrutinio.
Desde hace tiempo, publicaciones locales han descrito a Lara Souza como un personaje de considerable influencia dentro del Ayuntamiento e incluso como un operador detrás de decisiones municipales. Son caracterizaciones periodísticas y señalamientos de actores locales, no atribuciones que puedan darse automáticamente por comprobadas.
Pero ahora existe un elemento que obliga a mirar esas versiones con mayor atención: los contratos públicos otorgados a su entorno familiar.
La cuestión central ya no debería ser cuánto poder dicen los pasillos políticos que tiene “Tacón”.
La pregunta verificable es otra:
¿Intervino Agustín Lara Souza, directa o indirectamente, en decisiones, gestiones o procedimientos relacionados con contratos otorgados a su esposa o a empresas de su familia política?
Y esa respuesta debe estar en los documentos.
Una familia con antecedentes empresariales anteriores a Tulum
También sería incorrecto insinuar que Yosenlai Alpuche apareció como contratista exclusivamente a partir de la llegada de Diego Castañón.
Su actividad empresarial es anterior.
Documentación societaria citada por investigaciones periodísticas señala que Yosenlai Alpuche Campos figuró como administradora de Condisur S.A. de C.V. en una asamblea celebrada el 2 de julio de 2015.
Este antecedente es relevante porque obliga a investigar hacia atrás.
¿Cuándo comenzó la relación matrimonial entre Lara Souza y Yosenlai? ¿Qué contratos consiguieron Condisur y otras sociedades relacionadas con la familia Alpuche-Marrufo? ¿Coincidieron algunos de ellos con los años en que “Tacón” ocupaba posiciones administrativas dentro del Gobierno del Estado?
Hasta ahora no existe evidencia suficiente para afirmar que Lara haya intervenido en aquellos contratos.
Pero las coincidencias cronológicas justifican revisar los expedientes.
El problema no son los apellidos: son los contratos
El escrutinio tampoco puede convertirse en una persecución contra una familia tradicional de Chetumal.
Que alguien se apellide Alpuche, Marrufo o Souza no demuestra absolutamente nada.
El interés público aparece cuando una persona ocupa una posición de influencia dentro de un gobierno y familiares directos reciben contratos financiados con recursos administrados por ese mismo gobierno.
Ahí deja de ser un asunto familiar y se convierte en un asunto de transparencia.
Diego Castañón tiene preguntas que responder
La administración municipal puede aclarar el caso con documentos.
¿Agustín Lara Souza participó en reuniones donde se discutieron esas obras?
¿Realizó alguna gestión relacionada con los procedimientos?
¿Formó parte, directa o indirectamente, de decisiones administrativas sobre contratistas?
¿Presentó alguna declaración de posible conflicto de interés o manifestó impedimento respecto de procedimientos donde participaban familiares?
¿Quién propuso a los contratistas?
¿Quién evaluó las propuestas?
¿Quién autorizó y firmó cada contrato?
Y, principalmente:
¿qué papel desempeña realmente “Tacón” dentro del gobierno de Diego Castañón?
Porque oficialmente es Secretario Privado.
Pero entre su pasado en la administración de Roberto Borge, los señalamientos públicos sobre su influencia y 24.5 millones de pesos en contratos otorgados al entorno de su esposa y su suegro, existen suficientes elementos documentales para que Tulum explique dónde termina el secretario privado y dónde comienza el operador político.
La siguiente entrega debe seguir precisamente esa ruta: contrato por contrato, funcionario por funcionario y firma por firma.
Porque en una administración pública el poder real no siempre aparece en el organigrama; a veces aparece siguiendo el dinero.



