JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— El mercado de la carne de borrego continúa mostrando crecimiento en la zona maya de Quintana Roo, donde productores comienzan a apostar por la mejora genética y la comercialización de productos con valor agregado para incrementar su rentabilidad y responder a una demanda cada vez mayor.
En la comunidad de Benito Juárez, el productor Jorge Miguel Borges Reyes, propietario del Rancho “La Bendición de Dios”, explicó que actualmente la comercialización de carne ovina representa una alternativa atractiva para pequeños y medianos ganaderos, debido al incremento en el consumo y al mejor precio que alcanza el producto en el mercado.
Señaló que ante este panorama varios productores han comenzado a invertir en ejemplares con mejores características genéticas, ya que esto permite obtener mayor rendimiento cárnico sin necesidad de incrementar considerablemente el tamaño de los rebaños.
“La diferencia entre un animal convencional y uno con alta genética sí se refleja directamente en la producción de carne y en el aprovechamiento del animal”, comentó.
No obstante, reconoció que este tipo de producción también implica mayores exigencias para los ganaderos, principalmente en temas de alimentación, infraestructura, manejo sanitario y adaptación de los animales a las condiciones climáticas de la región.
Indicó que mantener hatos de mejor calidad requiere vigilancia constante, programas preventivos de sanidad y mayores inversiones para garantizar la salud y productividad de los ejemplares.
Además de la mejora genética, otro de los cambios que impulsa actualmente el rancho es la comercialización de productos procesados, estrategia que busca generar un valor agregado antes de que la carne llegue al consumidor final.
En este esquema, la carne es preparada, marinada y empacada previamente, permitiendo ofrecer un producto listo para cocinar y con mayor valor comercial, lo que mejora directamente los ingresos del productor.
Borges Reyes consideró que esta tendencia refleja una transformación gradual de la ovinocultura local, donde cada vez más productores buscan migrar de modelos tradicionales hacia esquemas enfocados en calidad, eficiencia y aprovechamiento de nichos de mercado especializados.
La creciente demanda de carne de borrego en restaurantes, comercios y eventos sociales ha comenzado a abrir nuevas oportunidades para productores de la región maya, quienes ven en esta actividad una opción viable para diversificar la producción pecuaria y fortalecer la economía rural.



