El terreno de la Península de Yucatán sufre de casticidad, que es la colapsabilidad del suelo, que este es de tipo cavernoso y corre un alto riesgo de provocar un desfonde, por lo que el tren maya pone en riesgo la vida de sus ocupantes.
Lo aclaro, no estoy en contra del proyecto, si no de las formas que se están haciendo, con una cerrazón, donde no quieren escuchar opiniones y piensan que lo que están diciendo es lo correcto, cuando no es así.
La modernidad siempre deberá traer beneficios para la ciudadanía, esperemos que nueva cuenta este gran proyecto traiga dadivas a la ciudadanía y no el mismo grupo de empresarios sean beneficiados y el pueblo reciba migajas.
El terreno de Quintana Roo es cavernoso, se ha demostrado que, con el paso de los vehículos, la vibración termina por aflojar la tierra y genera que este se colapse, a esto le sumamos las lluvias, que hacen que el agua busque su cauce natural y corra por lo cientos de kilómetros de ríos subterráneos erosionando más el terreno de la península.
La vibración del paso del tren, así como el gran peso que tendrá, pone en un alto riesgo que se pueda generar un desfonde y este se descarrile, señoras y señores, no debemos tener una venta que nos tape los ojos, es una realidad y puede pasar, ojalá por el bien de los que usaran y mu incluyo, usaremos el tren maya, esto nunca pase.
Circuló una nota que indica la aparición en la ruta del tren maya una enorme caverna, se trata de la “Angry Wasp” (abeja enojada), una formación natural ya aspectada (estudiada) por Peter Strauss y que tiene una vital importancia en el ecosistema, pues por ahí corren ríos subterráneos, así lo da a conocer en entrevista Raúl Padilla, presidente de Jaguar Wildlife Center
El riesgo esta latente, en los aproximadamente 1,500 kilómetros de la trayectoria del tren maya, hay muchos cenotes y ríos subterráneos, que hacen de este proyecto una bomba de tiempo. ¿En caso de un accidente, quien será el culpable? ¿Usted que opina?



