El anuncio de su retiro político en 2027 abre el debate sobre el legado de José Alfredo Contreras Méndez. Después de tres periodos al frente del Ayuntamiento, persisten cuestionamientos sobre el drenaje sanitario, la protección ambiental, los servicios públicos y la rendición de cuentas.
Por Victoria Castro Chávez
Bacalar, Quintana Roo.– José Alfredo “Chepe” Contreras Méndez se prepara para cerrar uno de los ciclos políticos más prolongados en la historia reciente de Bacalar. Después de ocupar la presidencia municipal durante los periodos 2013-2016, 2021-2024 y 2024-2027, el alcalde anunció que al concluir su actual administración se retirará de la actividad política.
Serán nueve años acumulados al frente de un municipio que pasó de consolidarse como destino turístico emergente a enfrentar una creciente presión inmobiliaria, ambiental y urbana.
Pero el balance de sus administraciones no puede medirse únicamente por el número de visitantes, la apertura de establecimientos o el crecimiento de la infraestructura hotelera.
También debe responder una pregunta incómoda: ¿qué tanto avanzó Bacalar en los servicios públicos y la protección de su principal patrimonio natural durante los años en que Contreras Méndez estuvo al frente del Ayuntamiento?
La laguna creció como negocio, pero también aumentaron sus riesgos
La Laguna de los Siete Colores representa el principal atractivo turístico de Bacalar y uno de los ecosistemas más importantes del sur de Quintana Roo.
Su conservación depende, entre otros factores, de la calidad del agua, el control de las descargas contaminantes, la regulación del crecimiento urbano y la protección de los estromatolitos.
Sin embargo, el desarrollo turístico y la expansión inmobiliaria han generado presiones sobre un entorno natural particularmente vulnerable.
Uno de los problemas estructurales es la cobertura insuficiente de drenaje sanitario y tratamiento de aguas residuales, especialmente ante el crecimiento de la cabecera municipal y de los establecimientos ubicados en las inmediaciones de la laguna.
La utilización de fosas sépticas y otros sistemas individuales de saneamiento, cuando carecen de condiciones técnicas adecuadas, puede representar un riesgo de contaminación del subsuelo y del acuífero.
El problema no comenzó con Contreras Méndez ni depende exclusivamente del Ayuntamiento, pues también involucra atribuciones e inversiones de autoridades estatales y federales.
No obstante, después de tres periodos municipales, resulta legítimo exigir un balance de las gestiones, inversiones y resultados concretos para ampliar el saneamiento y contener el crecimiento urbano desordenado.
La pregunta es inevitable: ¿cuánto se avanzó realmente en proteger la laguna mientras Bacalar se consolidaba como destino turístico?
Nueve años de gobierno y rezagos que persisten
La infraestructura municipal constituye otro de los puntos que deben formar parte del balance de la administración.
En comunidades rurales y zonas alejadas de la cabecera municipal persisten demandas relacionadas con caminos, agua potable, mantenimiento urbano y servicios básicos.
La permanencia de estas necesidades obliga a revisar qué obras fueron priorizadas durante los tres periodos de Contreras Méndez, cuánto presupuesto se destinó a atenderlas y cuáles fueron los resultados.
La expansión turística también plantea una contradicción para Bacalar: mientras crece la actividad económica vinculada a visitantes y establecimientos, la capacidad de los servicios públicos debe ampliarse para evitar que el costo del desarrollo termine trasladándose a los habitantes y al medio ambiente.
No basta con inaugurar obras o anunciar inversiones. El resultado debe medirse por su utilidad, cobertura, mantenimiento y permanencia.
Las cuentas públicas, una revisión pendiente
Otro componente indispensable del balance es la fiscalización de los recursos municipales.
Las cuentas públicas de los ejercicios correspondientes a las administraciones de Contreras Méndez deben revisarse a partir de los informes de la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo y, cuando corresponda, de la Auditoría Superior de la Federación.
El texto de los señalamientos atribuye a esas instancias observaciones millonarias, requerimientos de aclaración e inconsistencias en la ejecución de recursos.
Sin embargo, para establecer responsabilidades es indispensable identificar los ejercicios fiscales, los números de auditoría, los montos observados y el estado actual de su solventación.
Una observación de auditoría no constituye automáticamente un desvío de recursos ni una responsabilidad administrativa firme.
La distinción importa, pero también importa que el Ayuntamiento explique públicamente cualquier observación pendiente y documente su atención.
Después de tres periodos de gobierno, la transparencia presupuestal debe permitir conocer con precisión cuánto se ejerció, en qué se gastó y qué beneficios concretos recibió la población.
Seguridad y comunidades: los otros pendientes
La seguridad pública es otro asunto que merece una evaluación con indicadores verificables.
La percepción de tranquilidad que durante años acompañó la imagen turística de Bacalar debe contrastarse con la evolución de las denuncias delictivas, la capacidad operativa de la policía municipal y las inversiones en prevención.
Para determinar si la violencia aumentó durante los gobiernos de Contreras Méndez, es necesario comparar las cifras oficiales por año y tipo de delito, además de considerar las responsabilidades compartidas entre autoridades municipales, estatales y federales.
Lo mismo ocurre con el equipamiento policial, la certificación de elementos y la cobertura de vigilancia en comunidades rurales.
Sin información pública suficiente, no sería riguroso atribuir al alcalde todos los problemas de seguridad; tampoco sería razonable excluir la responsabilidad municipal de cualquier evaluación.
El retiro político no cierra las cuentas
El anuncio de Contreras Méndez llega cuando las fuerzas políticas comienzan a definir sus posiciones rumbo a las elecciones municipales de 2027.
Su salida de la contienda, en caso de mantenerse, abrirá espacio para nuevos liderazgos y para la disputa por una estructura política que ha tenido una influencia considerable en la vida pública de Bacalar.
Pero retirarse de la política no significa que desaparezca la obligación de rendir cuentas sobre los años de gobierno.
La evaluación de su trayectoria deberá considerar tanto los avances como los pendientes y, especialmente, las decisiones tomadas frente a los problemas que hoy condicionan el futuro del municipio.
Bacalar necesita respuestas concretas sobre la ampliación del drenaje sanitario, la protección de su laguna, el ordenamiento territorial, la inversión en comunidades y el ejercicio de los recursos públicos.
Después de nueve años acumulados en la presidencia municipal, ya no basta con explicar lo que se pretende hacer. Es necesario demostrar lo que efectivamente se hizo.
La pregunta que deja el anunciado retiro de “Chepe” Contreras no es solamente quién gobernará Bacalar a partir de 2027, sino qué municipio recibirá su sucesor y cuánto costará resolver los problemas que todavía siguen pendientes.





