Por: Carlos Barrachina Lisón – Encuadre Político
Ricardo Martín Peraza Cárdenas, operador de las redes de la Coordinación de Juventud del Municipio de Bacalar, crea perfiles falsos y coordina una red de perfiles restringidos en Facebook, y de “amigos” que amenazan de forma explícita tanto a la regidora Tania Casa Madrid, como a su servidor.
Peraza Cárdenas es hijo del bien recordado político panista José Ynes Peraza Azueta, y pareja sentimental de la Coordinadora de Juventud de Bacalar Diana Xuluc, que ha sido denunciada ante autoridades federales por la regidora Casa Madrid, por acceder a un sitio arqueológico, y subirlo a redes de forma irresponsable.
Las autoridades municipales han guardado silencio en público, mientras que Guillermo Tun, secretario general del municipio, y candidato favorito de Chepe Contreras para competir a la presidencia municipal (si el género es varón), ha señalado en precabildo, antes de su previsible renuncia al cargo, que la coordinadora de juventud realizó sus actividades en fin de semana, en un momento privado, y que por esa razón el ayuntamiento no se va a pronunciar. A pesar de ello, fuentes extraoficiales, señalan que contraloría realizará su investigación y no encubrirá a la funcionaria si se determina que actuó de forma incorrecta.
La respuesta a las demandas jurídicas presentadas por Casa Madrid, por parte de Peraza Cárdenas, que maneja la página del municipio, denominada “Juventud Bacalar”, en dónde se explican las actividades de la Coordinación de Diana Xuluc y se fomenta la iniciativa “Embajadores Juveniles” ha sido golpear a Casa Madrid y a su servidor, utilizando las cuentas de varios de sus colaboradores, así como de perfiles restringidos, y otros de reciente creación para generar actitudes de odio, xenofobia, desinformación y amenaza.
El perfil “Amazon Bacalar”, creado el 7 de octubre y que en el momento en que estoy escribiendo estas líneas tiene un seguidor y cuatro publicaciones ha publicado dos largas columnas tituladas “Carta de la regidora Tania Casa Madrid” y “Doctorado en Micromachismo”. El argumento principal es que la regidora no hace nada por su municipio, y que su servidor es un machista golpeador de mujeres, por cuestionar la prudencia y oportunidad de la coordinadora de la juventud, al ingresar a un sitio arqueológico sin permiso y venderlo como una actividad no sólo recomendable, sino muy atractiva.
El tono ha subido con las horas de nivel de forma muy grave. Adela Díaz, que tiene 5 amigos y dos publicaciones, comenta sobre una publicación mía en facebook: “ya hueles a muerto viejo, haremos una fiesta mientras te comen los gusanos”.
Anteriormente “Amor femenino” había señalado: “que feo ataques a una mujer mexicana extranjero, go home no eres bienvenido”. “Ven Pablo” había comentado: “y este español infiltrado de Washington de la ultraderecha”. “Dani Telz”, afirmaba “Filipollas Cristóbal Colón”. Jorge Peréz “Los tiempos de conquista ya pasaron”.
Otros perfiles que restringen su información y que en general tienen “pocos amigos”, que han vertido mensajes de odio, xenofobia y desinformación. Algunos de ellos son “Elis Tek Tiguer”, “Díaz Antonio”, “Juan HR”, “KP Luna”, “José Alvaro”, “Charl Amador”, “Jeldo MA” o “Manuel Delgado”.
Ricardo Martín Peraza Cárdenas, tuvo problemas en el pasado con la presidenta de Othón P. Blanco, por el manejo de cuentas falsas y por golpeteo político intencional, y también ha afectado, como se señala en algunos comentarios de redes, a políticos bacalarenses. Ello le hace mucho más vulnerable, porque es conocido por las autoridades que su modo de actuación suele moverse en estas coordenadas.
Aparentemente, señalan trascendidos, que la funcionaria de la juventud de Bacalar se siente confiada y está apoyando esta estrategia de violencia y descrédito, porque ha contactado al abogado Héctor Pérez Rivero, que también tuvo problemas con la presidenta municipal de Othón P. Blanco, y que finalmente fue rescatado por la gobernadora Mara Lezama en un puesto de confianza. Sin embargo, si las investigaciones avanzan de forma correcta, tiene las horas contadas como funcionaria pública en Bacalar.
La violencia nunca es buena. Los funcionarios públicos deben conducirse con apego a la ley y no deben tratar de confundir a la ciudadanía. En varios perfiles de redes sociales ya se está comentando la frase: “¿Quién para ir a visitar sitios arqueológicos sin permiso en los poblados?”.
Esas son las consecuencias de las actitudes imprudentes de funcionarios públicos que parece que no conocen de límites, y que se dejan mal aconsejar por personas sin escrúpulos acostumbrados al chantaje y a la presión política como forma de vida.
En relación a los sitios arqueológicos y el cuidado de los pobladores cercanos. Ello siempre ha sido muy importante. Debe fomentarse una relación cercana entre unos y otros. En 1968, muy cerca de Francisco Villa, el señor Ignacio Ek y otros vecinos de ese poblado descubrieron que un grupo de saqueadores estaban removiendo el derrumbe de un grupo de ruinas de lo que luego se ha consolidado como Kohunlich. Ellos informaron a la autoridad, y así se protegió el sitio, y hoy se ha extraído mucha información que nos permite comprender mejor la historia de los mayas desde el preclásico hasta la fecha.
El INAH tiene muy pocos recursos. Los arqueólogos reciben poco dinero para sus proyectos, pero con ese dinero en los últimos cuarenta años se ha podido consolidar zonas importantes en Oxtankah, Kohunlich, Chacchoben, Dzibanché y Kinnichá, Chakanbakán e Ichkabal.
Ello ha permitido que se amplie mucho la información que tenemos sobre la civilización maya. En Ichkabal y en Dzibanché surgió la familia Kanul, que posteriormente se desplazó a Calakmul, y gobernó durante más de 300 años en la época dorada del clásico en esa importante ciudad. Todavía nos hace falta que los arqueólogos sigan trabajando esas informaciones con mucho más detalle, y que hagan excavaciones para que ampliemos nuestros conocimientos. Hemos de confiar en los profesionales, y no destruir de forma inconsciente posibles evidencias, que a los ojos del no experto no son relevantes.
Políticamente hemos de impulsar que se destinen muchos más recursos a esta actividad. En algunos casos los pobladores, los ejidos, los propietarios de las tierras no alcanzan a comprender la mitad de la historia y complican el trabajo.
En Toniná (Chiapas), una persona bloqueó las actividades del sitio arqueológico durante años, hasta que finalmente el gobierno le expropió. En otros lugares se piensa que los sitios arqueológicos son lugares en los que se puede ganar mucho dinero de forma sencilla, y por ello complican la negociación. La verdad es que a día de hoy excepto Chacchoben, por los turistas que llegan en los cruceros, los sitios arqueológicos en Quintana Roo están vacíos de visitantes. Ello es una lástima, y debemos revertirlo.
A pesar de ello, el grado de conocimiento de los mayas en el sur de Quintana Roo ha avanzado mucho en los últimos años. Estos jóvenes que me han estado llamando “viejo” en la espúrea polémica organizada por Peraza quizás tengan la oportunidad de conocer en el futuro muchos más avances. Falta mucho por descubrir y trabajar, y nosotros como ciudadanos no especializados hemos de hacer nuestra parte, para que los arqueólogos puedan hacer su trabajo, para que la historia se conserve y se interprete adecuadamente, y para que dentro de unos años tengamos una visión mucho más completa de lo que se vivió en este territorio que comprende Belice, el petén guatemalteco y el sur de Quintana Roo y Campeche, y que comprende aproximadamente desde el 1,000 antes de cristo, hasta finales del siglo XVI.
En Bacalar no sólo es la zona de Nuevo Jerusalen la que falta de trabajar con más detalle, y para la que no han alcazando todavía recursos. Cerca de Ichkabal tenemos “El Resbalón”, “Las Moras”, “Bromelias”, “Chikin Muluch”, “Jobos”, “Amapolas”, “Higueras”, “Mario Ancona”, “El Puerco”, “Margarita Maza”, “El Suspiro”, y muchos otros sitios menores que deben ser trabajados.
Tenemos esa riqueza porque esta fue una de las cunas más importantes de la civilización maya, en extensión e importancia. Nos corresponde a todos y todas cuidar y entender el lugar en el que nos ha tocado vivir, y no complicar el acceso al conocimiento en estos espacios.



